jueves, 25 de septiembre de 2014

La piscina de Bob Esponja

            Llegaba la hora de salida del último viernes de agosto, la noche perfecta para tener una cita porque sus hijos estarían fuera de acampada.

            Eli lo tenía todo planeado para cumplir su fantasía. La idea de tener una cita tan peculiar surgió una semana antes cuando, de compras en el centro comercial, vio un jacuzzi.

            Calculó todo al detalle. Colocó velas aromáticas por toda la azotea. Desde la puerta de cristal, que conectaba con el salón, extendió una alfombra rosa y la roció con pétalos de rosas moradas. La imposibilidad de un jacuzzi le obligó a ingeniar una piscina de plástico de Bob Esponja pero para no perder el romanticismo, la adornó con enormes telas blancas. Sacó la cadena de música y dejó puesto los mejores éxitos de Aretha Franklin. Buscó un alargador para enchufarlo y lo camufló para que no desentonase con ese espacio tan sensual. En el suelo, al lado de la improvisada piscina, colocó las esencias, aceites y el control de la minicadena. Para finalizar, puso antorchas sobre las plantas secas de los maceteros.

            Antes de salir del trabajo comprobó el tiempo por internet. Le aseguró luna llena y buena temperatura.

            Llegó a su casa. Preparó una bandejita con bombones y descorchó el vino. Salió a la azotea dejándolos al lado de las esencias. Encendió las antorchas, llenó la piscina y ultimó los detalles.

            Fue a arreglarse. Con ese vestido parecía una Diosa. Se acercó a la puerta de cristal y al verlo pudieron más sus instintos. Caminó sensualmente por la alfombra y se metió en el agua tibia olvidándose de los manjares y del vino. Dio al play del control y empezó a sonar “A natural woman”.

            Había deseado ese momento demasiado tiempo así que comenzó con sexo oral. Había olvidado lo bueno que era su amante hasta que comenzó a penetrarla. Al hacerlo, las dilatadas pupilas de Eli observaron la claridad de la luna haciendo que aullara como una fiera. ¡Cómo lo había echado de menos! La excitación hizo que arañara la piscina pinchándola y, mientras seguía estremeciéndose, esta se iba desinflando. Cuando estuvo a punto de llegar al orgasmo, de pronto, se paró.


            Estiró su brazo buscando por todo el suelo. Tiró las esencias, los aceites y la botella, rompiéndola; y ahí tirada sobre la lona rota con pétalos pegados por el cuello y la cara, lloró y pataleó como una niña pequeña porque olvidó comprar las pilas de repuesto de su enorme consolador.


18 comentarios:

  1. Jejejejejejeje que desenlace tan jocoso, me pegué una carcajada :)))) para la próxima ya le quedará de experiencia comprar mas pilas para una sesión de sexo

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    1. XD, ¿te imaginas? Yo después de tanta abstinencia me suicidaría. Gracias Alejandra. Un abrazo

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  2. Me ha gustado! Me gustaría invitarte a MundoLiterario. Sería un placer para los lectores. La página es: www.mundoliterario.net
    ¡Saludos!

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    1. Muchas gracias Magda. Voy más rápido que inmediatamente. Un saludo

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  3. ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Final inesperado y gracioso! ¡Ja, ja, ja! Me la venía venir ya que con Bob Esponja... nada puede ser serio, je, je, je.

    Moraleja: siempre tener pilas de repuesto por si acaso, je, je. ¡Saludos!

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    1. Pues sí Nahuel, son vitales las pilas. Me alegro que te haya gustado. Un fuerte abrazo

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  4. Un consolador desconsolador y un texto gracioso pero con valor universal: también nuestros anhelos nos dejan a dos velas cuando se desgastan las pilas que los hacen funcionar.
    Abrazos

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    1. Ohhhh!!! Sí es verdad Max y se siente bien feo. Un abrazo

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  5. Huy, final de lo más inesperado, jeje, así que el amante era el consolador, jeje. Bueno, le faltarían pilas para rematar la faena, pero seguro que a "él" le encantaron las velas, esencias, pétalos de rosas...y le habrían gustado igualmente el vino y los bombones de haber podido probarlos, jejeje.
    estupendo micro, compartido queda, Ana Lía.
    Besos y muy feliz finde!

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  6. Muchas gracias Mayte. Al menos quedaron los bombones. Un fuerte abrazo

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  7. El relato es bueno y con el desenlace se torna en humorístico, más bien jocoso, me ha gustado, pero siento que no hay relación con la imagen. Aprovecho este comentario para pedir a todos que, por favor, también hagamos crítica cuando vemos algo que no nos gusta, o que mejorar, o cualquier comentario negativo acerca de los escritos. Me parece que sería bastante edificante, no todo tienen que ser alabanzas. La crítica es lo más constructivo que le puede pasar a un creador, siempre que se haga con respeto.
    Un abrazo Ana Lia.

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    1. Muchas gracias Beatriz. Me alegro que te haya gustado y también por tu sinceridad. Para la próxima intentaré hacerlo más adaptado a la imagen. Un abrazo

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    2. Muy buena narración. Tu relato supo impacientarme debido a la imprudencia de la protagonista, acelerándome hacia el inesperado final.
      La relación con la imagen es perfecta. Tu cuento es realista pero escrito de modo fantástico, es inocente y atrevido a la vez, es como la frágil niña del dibujo que está junto a esa enorme criatura.

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    3. Jobar Federico, muchas gracias. Es que es exactamente lo que imagine. Una mujer común y corriente con su trabajo, sus hijos y su falta de quererse a si misma. Es como una fiera encerrada en una persona inocente. Muchas gracias de verdad

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  8. Hola Ana, un relato entretenido, que he leido con placer.
    Un abrazo cordial.
    Benjamin.

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  9. Al contrario que otro comentario de por arriba, y aunque opino que las críticas vienen bien, a mí me ha sugerido una imagen por cada frase. Una pequeña peli entre cómica y tierna.

    Un buen relato, Ana Lía. Abrazos¡¡

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    1. Muchas gracias Clara, un placer tenerte aquí :) Un abrazo

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