domingo, 10 de mayo de 2015

La alienación del acero


La cadena de producción funcionaba sin cesar y el trabajo de los robots era impecable. Así mostraba el gran empresario Fiodor Deilskto el negocio de armas de destrucción masiva a su hijo y sucesor, Vok Deilskto.

- Padre, esto es injusto. ¡La guerra tiene que terminar! Nuestra nación pasa hambre y deberíamos ayudarles de alguna forma. Además este negocio es una basura y debería estar prohibido - dijo Vok desolado.

- ¡Basta! ¿No ves lo que te ofrezco? Necesitamos la guerra, insensato. La vida que os he dado a tus hermanos y a ti es gracias a esto, ¿acaso renunciarías a tu vida de lujos por gente que ni conoces? - preguntó indignado Fiodor.

- No quiero renunciar a mi vida pero no quiero mal para otros por ello - contestó acercándose a uno de los robots.

El funcionamiento de la máquina era completamente mecánica a pesar su parecido con un ser humano. Componía a la perfección cada arma, rápido y sin descanso.

- Piénsalo bien, hijo. Si no quieres ocuparte de esto te desheredaré y te desterraré - finalizó el padre encerrándose en su despacho.

Vok suspiró y después de unos segundos, en la soledad de aquella fábrica con todos esos androides, observó el rostro de uno de ellos detenidamente. La dureza de sus facciones de acero le estremeció. Si no fuera porque era una máquina sin vida bien hubiera parecido que ese ser lloraba sin lágrimas.

El robot se detuvo. Vok dio un paso atrás asustado. La máquina acercó su mano, formada por engranajes y cables; lo miró con sus ojos vacíos fijamente y le agarró fuerte por el brazo.

- No me lastimes, soy un humano - dijo el chico tapándose el rostro.

- Quédate con nosotros y ayúdanos. Mi gente sufre - suplicó soltándole.

Vok se descubrió los ojos de nuevo y vio, inmóviles y expectantes, a todos los trabajadores de la empresa. Volvió la vista al robot que le suplicó y un resplandor que irradiaba los acristalados ojos de aquella sensible máquina provocó que se le contrajeran por completo sus pupilas obligándole a adoptar una posición de sumisión completa.

- ¿Cuáles son las órdenes? - dijo Vok hipnotizado.

- Tomar el control de la empresa y acabar con los humanos - contestó el robot mostrando una insólita sonrisa metálica.


18 comentarios:

  1. Jjajajajaja Apocalíptico Relato muy bueno.
    Lastima que tus robots no se atengan a los principios de la robotica de Asimov.
    Un saludo

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    1. jaja, no. Mis robots no tienen principios, están hartos!!! Me alegro haberte hecho reír. Gracias Oscar y un abrazo

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  2. ¡Pata pum! Parece que la I.A de este micro nos quiere muertos... Vok no quiere guerra, no quiere lujos a costa del sufrimiento. Se aleja de los ideales de su padre. Empatiza con una máquina y esta resulta ser tan violenta como aquello que detesta. Ahora está hipnotizado y bajo el mando de un androide. Un texto intenso y original, una escena muy disfrutable, de carácter cinematográfico.
    ¡Abrazo, Amiga de Letras! ;)

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    1. ¡Pata plas! Gracias Edgar! Qué bueno que te gusto. Empiezo a cogerle el tranquillo a las cosas no tiernas :) mmmbuajaja. Un abrazo amigo

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  3. Vaya tela, un gran cambio, de su padre a un robot, no se sabe quien será peor. Lo que sí está claro qeu la guerra está intrínseca tanto en humanos como en robots. Antes esclavo de su padre, ahora de una máquina. Muy bueno Ana. Un besillo preciosa.

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  4. Menudo giro de los acontecimientos!! Al final va a resultar que los robots han aprendido muy bien la forma de pensar de los humanos, incluso sus ansias de destrucción y su incapacidad para coexistir pacíficamente... Una gran lección para Vok, sin duda.

    Como tú dirías, Ana, es brutal!!

    Un besillo de lunes!!

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    1. jajaja, gracias guapísima! Cría cuervos y......tendrás muchos! Un besote

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  5. Los robots, solo esperan el momento justo para atacar!!!!
    Excelente!!!! Un saludo.

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    1. Muchas gracias Jesús poeta terrorífico :) Aquí aunque suene yupie!! damos besos y abrazos. Fdo: Una más de pueblo que las amapolas!

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  6. Pero bueno, siempre nos quedará John Connor por ahí, o incluso Neo, pero Will Smith no, que no me fío, que si le da por cantar si que nos destruyen del todo.
    Pues besos y abrazos de amapola.

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    1. Muchas gracias Poeta! De esos tres, el que más bueno está, para mí (completamente subjetivo), es Will Smith y para lo que le usaría no necesitaría que hablase ni cantase, jaja. Un abrazooo y besos de perita en dulce

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  7. Es un micro que podría dar inicio a una historia apocalíptica. Unos robots que parecen sumidos únicamente en su trabajo pero que en realidad tienen una alta inteligencia, artificial, por supuesto. Humanos y androides. A simple vista, nos muestras que hay una gran diferencia, primero entre estos dos humanos y los robots, y luego entre el padre y el hijo, quien no quiere guerras, pero finalmente, aunque sea por una razón ''justa'', los robots deciden revelarse y para ello solicitan la ayuda del niño que pese a su reticencia en cuanto a guerras, acepta (aunque parece que le hipnotizan), y vemos que tampoco hay tanta diferencia entre estos androides y el padre, un humano,
    Un abrazo, Ana.

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    1. Y creo que si continuara, tampoco habría realmente diferencia con el hijo. La gente se corrompe con una facilidad que asusta. Sí, lo hipnotizan. La gente joven es muy influenciable y si hay conflicto es el punto débil por donde atacar. Así se ha hecho siempre, jóvenes y personas que atraviesan momentos frágiles (como las sectas). Muchas gracias, un abrazo fuerte

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  8. ¡Qué buen relato, Ana! ¡Apocalíptico! Aunque... ¿Qué otra cosa podemos esperar de la innata tendencia del hombre a la guerra? Tus robots no hacen otra cosa que lo que han aprendido de sus amos, y seguro que el planeta se alegrará de nuestra extinción.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Bruno! Eso pasa por jugar a ser Dios y crearlos a nuestra imagen y semejanza :) Abrazo, mozo

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  9. Un buen relato , los robot al servicio de la guerra y adiestrados a terminar con los humanos. Miedo me da que los fabricantes se hagan ricos con ese tipo de robots. Un abrazo

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    1. No habrá piedad para los malvados :) Muchas gracias, María del Carmen! Un abrazo

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