- ¿Qué es eso, señorita Celie? - mencionó apuntando a la gramola.
Era impactante tenerle en mi salón mientras a través de la ventana se veían todos esos OVNIS no tan desconocidos ya para los seres humanos.
Sus dedos eran extremadamente largos y finos, su piel brillaba y por aquellos dos enormes apéndices en su espalda bien podría haber sido un ángel si no fuera porque no eran para volar.
Era gracioso observar sus movimientos imitándome. Se sentó en el sillón frente a mí exactamente igual que yo. Sostuvo su taza de té como si fuera mi reflejo en un espejo con una excepción, él no bebió. Estos alienígenas no consumen ni la comida ni la bebida humana.
- Aunque me halaga, es señora. Es un antiguo objeto que produce música. Se lo mostraré si es que después de tantos años aún quiere funcionar esta vieja gramola - dije levantándome a por uno de los viejos discos de mi colección, esos que había dejado como recuerdo de tiempos mejores; lo coloqué con sutileza, era mi favorito, y puse la aguja.
Mis caderas no pudieron evitar el vaivén que "Cheek to cheek" provocó en mi marchito cuerpo. La melodía también debió calar fuerte en sus dos extraños pares de oídos porque se acercó colocando su mano en mi hombro y movió sus tres dedos al son de la música. Le sonreí y le miré fijamente cantando con susurros la canción.
Fue toda una sorpresa descubrir que algo de nuestro mundo le emocionara tanto. Incluso creí reconocer también una sonrisa en su frío rostro.
- Los humanos tenéis una sensibilidad especial, señorita Celie. Sois destructivos como nosotros pero he de confesarle que estoy impresionado por este hallazgo - comentó deslizando su larga mano hasta mi cintura con un gesto que me hizo intuir que quería bailar.
- ¿Quieres bailar? - pregunté con asombro.
- ¿Bailar? ¿Qué es bailar? - respondió asustado dejándome acercar mi cuerpo peligrosamente al suyo.
Noté su respiración sobre mi frente, el gélido aire que desprendía de aquella horrible boca. Cerré mis ojos y le sentí. Él me apretó la mano mientras nos movíamos lentamente. Sé que también llegó a sentirme tal como yo a él. Abrí los ojos y le acaricié su áspero rostro. Me miró con sus profundos ojos negros y me separó brutalmente y aterrorizado.
- ¡No! ¡Suélteme! No quiero bailar. No estoy aquí para esto. Apague la música, señora Celie. No puedo bailar con usted, les estamos invadiendo - dijo rompiendo la magia y poniéndose en posición defensiva apuntándome con aquellos dos apéndices a la cabeza.
Es posible que aún esté preguntándose porqué no me mató.
Me ha parecido muy tierna la parte en la que bailan a pesar de lo extraña que era la situación. Buen final!! ;)
ResponderEliminarUn saludo Ana.
Muchas gracias Agustín. Lo mejor de la vida son las situaciones extrañas y los momentos incómodos. Un abrazo
EliminarNo me esperaba ese final, excelente historia.
ResponderEliminarQuien sabe, quizás la invasión pueda ser detenida no con el poder de la fuerza, sino con el poder de la música y el baile.
¡Saludos!
También prefiero un macrofiestón donde todos bailen aunque nunca haya estado ni invadida ni invadiendo! Gracias Felipe y un abrazo
Eliminar¡Qué bonita historia de amor! Aun el extraterrestre pensará en la dueña de la grámola, que le hizo sentir. Muy bueno Ana. Un besillo.
ResponderEliminar¿Qué le haría? Y eso que no se dejo tocar más,jaja. Muchas gracias María y un abrazo
EliminarFantastico Ana, un cuento realmente increible donde se respira nostalgia pues cuando leí el nombre de la canción recordé enseguida al gran Louis Armstrong y a la unica Ella Fitzgerald interpretándolo.
ResponderEliminarTiene ternura...muchas cosas.
Es genial Ana. Besos.
Muchas gracias Ricardo. Pues cuando quieras nos marcamos un baile ;) "Heaven, I'm in heaven"! Besos
EliminarMuy bueno Ana Lia. Parece que aunque están dispuestos a invadirnos no han estudiado mucho la potencia defensiva de los humanos. Y porque no han conocido los terribles efectos de los osos amorosos :))
ResponderEliminarExcelente. Un abrazo
Como diría "El Chapulín Colorado", "No contaban con nuestra astucia". Recuerdo los osos amorosos, XD. Muchas gracias, un abrazo
EliminarVaya, qué historia. Sin duda, el ser humano es destructor. Pero algunos poseen la habilidad de crear, como en este caso, el que creó la canción que cautivó al extraño ser.
ResponderEliminarMe ha gustado un montón, la verdad.
Un besote, guapa! Y feliz finde :D
Carmen!!! Qué placer tenerte aquí. Muchas gracias y un besote para ti también :)
EliminarGenial Ana. Consigues transmitir muchísimas cosas en este relato. Es tierno, extraño e incluso agobiante a ratos. Encima bailan el cheek to cheek que es uno de esos clásicos atemporales. Me gustó mucho.
ResponderEliminarMuchas gracias Alejandro. Es que las invasiones son agobiantes, bueno algunas más que otras ;) Abrazo
EliminarUy.... Creí que habría "Rollo" intergaláctico. Creo que él también lo pensó... y es que... qué tío sea de donde sea puede ver sin sentir un movimiento tal de caderas ???
ResponderEliminarMe ha encantado Ana Lía. Besitos
Aún puede haber "Rollo". Quién sabe, tal vez la haga "ver las estrellas" (es un chiste espacial XD). Muchas gracias Mercedes, un besote
EliminarAjá, le das la vuelta al final de Mars Attack de Tim Burton convirtiendo lo que allí era un arma de destrucción masiva antiextraterrestre en una posibilidad de convivencia pacífica. Hermosa paradoja.
ResponderEliminarEres una fabuladora muy versátil y sabes retratar paisajes y paisanajes muy diferentes.
Abrazos trasatlánticos.
Muchas gracias Max! Dicen que la música amansa a la fieras. Bailemos, que nos invadan cuanto quieran. Un abrazo inmenso
Eliminaraissh! yo no me opongo a que un extraterrestre me haga bailar el corazón XD... me gustó, shi!! gracias!
ResponderEliminarPues a bailar. De todas formas sea alien o no se verá intimidado en un momento dado poniéndose a la defensiva! Gracias Ady, un beso
Eliminar¡Ay! Loveeeeeee... Love is in the air!! *-*
ResponderEliminar¡¡¡Aaaaaaiiix!!! ¡Me ha encantado esa timidez escondida tras el enfado y la curiosidad del Señor Extraterrestre! ¡Me ha parecido de lo más cuqui! ;P
¡Muy chuli!
¡Besiiiiis Ana! ;)
Sí, en el aire en forma de invasión,jaaj. Muchas gracias Campanilla, me alegra que te pareciera "cuqui" y "chuli" :) Un besote
EliminarMuy bonito relato!
ResponderEliminarEs una pose ante la vida, no tomarse todo tan a pecho desconcierta a los demás.
Si, hacen falta más Celies y menos aliens :) Gracias Paola y un abrazo
EliminarQué tierno y diría que hasta sensual. A mí también me ha dado pena que la magia se rompiera con la separación de los cuerpos. Total, se puede invadir un planeta aún después de haber bailado :D
ResponderEliminarGenial, Ana, lleno de una inocente dulzura que seduce. Me encantó :)
Un super beso, guapa!!
Ya, con las maravillas que le hubiera enseñado Celie sobre los humanos! Muchas gracias Julia, un besote enorme
EliminarAnita bonita.
ResponderEliminarTe vine a leer el día que lo publicaste.
No sé que pasó que el comentario no se publicó.
Muy tierno e imaginativo tu cuento.
Las imágenes muy precisas y elocuentes y el final fantástico.
Me encantó. Está genial.
Mucha suerte en el concurso.
Un gran abrazo.
¡Ooohhh! Gracias por tomarte la molestia de ponerlo de nuevo porque no quedo. No es para ningún concurso pero me alegra que te gustara tanto. Un abrazo enorme
EliminarSaludos Ana Lía, muy bueno tu relato y una narración muy descriptiva. Lástima que no venían en son de paz, mejor era quedarse bailando. Cariños y bendiciones!
ResponderEliminarMuchas gracias Mery. Ya, es una lástima porque este alien le ponía estilo....jaja. Un abrazo
EliminarVaya, Romeo y Julieta extraterrestre. Me ha gustado mucho el ritmo cadencioso de la historia que se interrumpe por el abrupto final. Estas cosas con ET no pasaban....
ResponderEliminarYa, una cosa era jugar con ET y otra muy distinta ser alienifílica! Está Celie! Un abrazo Santi y gracias
EliminarCuriosa historia ¿es autobiográfica?
ResponderEliminarPerdón por el chiste, creo recordar que en La guerra de los mundos matamos a los bichos con música, pero no estoy seguro.
El cheek to cheek era la versión de Ella o la de Sarah Vaughan, o quizas otra?, es importante para saber los gustos de los aliens :-)
XD, son bienvenidos los chistes aquí Poeta! Pues es la versión de Ella :) y sí, es autobiográfica porque nunca olvidaré a Celie, al fin y al cabo no la maté jaja. Gracias y un abrazo
EliminarJajaja, y yo que creía que tú serías Celie. Pues hiciste bien, si encima que te descubre a una de las grandes vas y la matas, no sería ético, si hubiera sido Melendi el de la gramola, seguro que Celie no estaría entre nosotros jajaja.
EliminarBueno, me voy que no quiero ser malo.
Si hubiera sido Melendi, no estaríamos teniendo esta conversación porque además de exterminar a los humanos hubiera acabado también con mi raza XD
EliminarExcelente, Ana Lía, un relato que reúne ciencia ficción y ternura aderezado con un toque de thriller psicológico. Te felicito, muy bueno, me encantó. Besos!
ResponderEliminarMuchas gracias Alonso, eres un sol. Besos!
EliminarAhora, he flipado, recuerdo haberlo leído y que me gustó mucho, sin embargo no comenté por aquí, si que recuerdo haberlo compartido. Es un relato sensacional, el poder de la música amansa incluso a los alienígenas invasores. Un momento realmente significativo y de sensibilidad entre distintas especies. De este texto puede salir un cortometraje memorable y el solo hecho de ver tu escrito realizado cinematográficamente tiene que ser un deleite insuperable.
ResponderEliminar¡Enhorabuena, Amiga de Letras!
Muchas gracias Amigo de las Letras! Lo es, cuando Paula Bencomo me dio la noticia.....lloraba perode alegría. Un abrazote!
EliminarUn relato de ''amor'' muy original. Un alienígena que logra olvidarse de su invasión gracias a la magia de la música, de la cual se dice que amansa a las fieras. Desde luego, esa frase hecha se convirtió en literal con tu bello relato que a pesar de tener un final brusco que rompe con el extraño romanticismo y con la mágica atmósfera creada, nos hace preguntarnos miles de cosas y nos deja con una buena sensación esperanzadora.
ResponderEliminarMe gustaría ver el corto...
Un abrazo.
Ooooh! Gracias, Ricardo. Pues cuando sepa algo te digo. Un fuerte abrazo
EliminarHermoso relato Ana, como la música, en este caso, logra enternecer al alienígena hasta el punto de olvidar la invasión y la forma en que sus cuerpos se conectan al bailar. Genial!
ResponderEliminarMuchas gracias Mendiel :) Me alegro que te guste. Un abrazo
EliminarMe ha gustado mucho y me ha parecido genial. La gramola ayudó a que la simpatía de la señorita Celie obrara la magia, no al revés ; )
ResponderEliminarMuchas gracias, Ramón. Así es. Un placer tenerte aquí
EliminarLa verdad que te as pasado con el relato lia muy interesante y atrapante se nota que haces lo que te gusta! Espero sigas asi con muchas obras mas y mucha suerte! Tu amigo de argentina un gusto haber conosido una persona como vos!!!
ResponderEliminarGracias, Gabriel :) Un placer que te haya gustado y gracias también por los ánimos. Un fuerte abrazo amigo!
Eliminar¡Qué cuento más bonito!
ResponderEliminarSin lugar a dudas, la música es de lo mejor del mundo.
Me ha encantado, Ana Lía.
Un abrazo.
Muchas gracias, Sue!! ¿Bailamos? Heaven....I'm heaven!!! Besos hermosa
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